10.4.10

Amén

Ya no estoy cansada: me siento feliz y tranquila. Ahora ya no hay más llantos, y aunque tampoco haya risas, estoy feliz.
Hoy llevo una guirnalda de flores en la cabeza. Hoy estoy muerta. Desperté sin ganas de luchar, y me dejé ir como en un mar calmo y pausado.
No sentí frío, no lloré, no me dolió. Tampoco pensé. Nunca pensé que tantas personas vendrían a mi entierro. Veía desfilar sus rostros pálidos y tristes frente a mí, veía desfilar lágrimas delante de sus ojos. Los veía dejar rosas frente a mi tumba, los escuchaba hablándome.
El cielo también lloraba. Así lo soñé, y así sucedió: un entierro, una tarde de otoño y una brisa invernal.

3 comentarios:

Sonia dijo...

Bonito texto.
Yo también quisiera morir...

Lyra. dijo...

Hola!
primero de todo, gracias por tu comentario y por seguirme, y perdón por tardar tanto en responder.
Me alegro de que te guste la historia de Ann, apenas la he empezado y me alegro de que a la gente le guste y tal ^^
Y por cierto, precioso tu texto. te sigo :)

coco dijo...

Porque para volver a nacer, antes hay que morir. Igual que para que en algún lugar del mundo estalle la primavera, en otro debe reinar el otoño.